El patrimonio cultural, un valor para el crecimiento económico

La Universidad de Sevilla ha sido el centro orgánico para el nacimiento de la Red de Investigadores Patrimonialistas de Hispanoamérica, que pretende convertirse en referente internacional para alumbrar políticas públicas dirigidas a la protección y conservación del patrimonio -en su sentido amplio, monumental, natural, gastronómico, musical, entre otros-, como principal motor de atracción del turismo y del crecimiento económico.

De hecho, fue la Iglesia Universitaria de la Anunciación el escenario donde el pasado 17 de octubre se rubricó el comienzo oficial de esta red, que llevaba desde 2016 trabajando de manera oficiosa, a raíz de los encuentros y trabajo conjunto de investigadores en torno al crecimiento económico y el turismo, y que gracias a una financiación de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) pudo materializar los encuentros que dieron luz a este nacimiento y que se llamaron ‘Encuentros hispanoamericanos de economía y derecho. El Patrimonio Cultural como recurso fundamental del crecimiento económico en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030’.

Hasta el momento más de una veintena de investigadores de España, Italia, Portugal, México, Perú y Argentina se han sumado a esta red que “sin ningún tipo de ideología de base”, quiere servir de centro de discusión y de difusión del patrimonio, con el objetivo de “mejorar el bienestar de los ciudadanos, su crecimiento y desarrollo”, asegura su presidenta María Pablo-Romero Gil-Delgado. Además de la Universidad de Sevilla, en España ya integran la red investigadores de la Universidad de Málaga, la Universidad Loyola Andalucía; la Universidad de Córdoba; la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de Jaén y la UNIA.

Pero el objetivo fundamental de la red es ser útil a la sociedad y por esta razón, el siguiente paso será mantener contactos con ayuntamientos, diputaciones, gobiernos, empresas y agentes sociales para que la conozcan y lograr que esta reflexión sea conjunta. Entienden que la universidad debe ser concebida como una institución que dé soluciones a los problemas de la sociedad, por lo que deben ir de la mano con el desarrollo económico y empresarial.

El objetivo fundamental es ser útil a la sociedad

Conocen la dificultad de la meta, pues interfieren muchos intereses, aunque consideran que “solo poniendo en común las opiniones contrapuestas es posible equilibrar los pesos y encontrar, como se dice en economía, el equilibrio menos malo”, plantea Pablo-Romero.

Por ahora, se han puesto los primeros mimbres de este nuevo espacio, que se sirve de una red de contactos y un espacio virtual que les permite salvar la distancia física que separa a los diferentes actores. El siguiente propósito es integrar en la red a un mayor número de universidades iberoamericanas. Por ello, la Universidad de Guadalajara -una de las más antiguas del continente y con mucho peso dentro de México, pues es la segunda, después de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)- tomará el relevo este año en la consolidación de la red. Está prevista la organización, a finales de noviembre, de un encuentro en Guadalajara al que asistirán los países integrantes y aquellos a los que esta red se quiere abrir en el continente.

“Así, Sevilla, que ha sido la puerta a América, se coloca de nuevo como puerta académica y universitaria entre Iberoamérica y Europa”, declara el secretario institucional de la red, Javier Sánchez-Rivas García. Entre los objetivos estratégicos de la red destaca la promoción y creación de equipos de trabajo interdisciplinares sobre el patrimonio cultural (inmueble, mueble, musical, gastronómico, etnológico, industrial, etc.) como medio para alcanzar crecimiento y desarrollo sostenible de las sociedades modernas.

Las Fábricas de la Macarena y Las Setas, ejemplos de buen hacer

Fruto de ese primer trabajo investigador, ha visto la luz el del libro titulado: ‘El Patrimonio Cultural, un recurso fundamental en el crecimiento económico sostenible de las sociedades modernas’, editado por Tirant Lo Blach, que pone el foco de atención en la relevancia de los bienes culturales como recurso de carácter económico, que deben cuidarse y adecuarse a la sociedad y economía actual.

Para el proyecto, la vinculación público-privada es fundamental. “Si tenemos unos restos que aparecen dentro de la iniciativa empresarial, no se puede destruir el patrimonio cultural, pero tampoco se puede limitar el desarrollo económico. Hay que llegar un punto de equilibro, proteger, pero también viabilizar el desarrollo económico. Nos podemos encontrar un entorno patrimonial sumamente protegido, que esté abandonado socialmente porque no permita el desarrollo de una actividad que promueva la coexistencia entre los habitantes y el desarrollo económico”, explica Sánchez-Rivas, que pone como ejemplo de buen hacer las Fábricas de la Macarena o Las Setas.

Aunque la sede académica del encuentro inicial ha sido la US - en especial la Facultad de Derecho- y participan como patrocinadores la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, el Instituto de Economía y Negocios de La Universidad de Sevilla (IUSEN) y la Fundación Sevillana de la Zarzuela, la red sigue su andadura, embarcada ya en un segundo libro, que tendrá mayor presencia de Suramérica, con el deseo de convertirse en un bien social, como aquellos a los que pretende ensalzar.






La red pretende alumbrar políticas públicas dirigidas a la protección y conservación del patrimonio